Con su juventud es la
imagen perfecta de la renovación de su partido, aunque al mismo tiempo defienda
una línea tan conservadora como la de su abuelo. Quizá porque es parte de la
familia, Maréchal es la única personalidad del partido -excepto por su abuelo-
que no duda en mostrar públicamente sus discrepancias con su tía, Marine Le
Pen, la presidenta del FN.
Marion cumple 25 años
hoy. Lleva el apellido de Samuel Maréchal, que se casó con su madre cuando ella
tenía dos años, que la crió y que fue un dirigente de la juventud del Frente
Nacional y fundador de una de sus organizaciones, Generación Le Pen.
Samuel se divorció de
Yann Le Pen, dejó el FN y ahora pasa la mayor parte de su tiempo en África por
sus actividades como empresario. Sin embargo, es un referente político en la
exitosa carrera de su hija adoptiva.
Yann es la menor de las
hijas del fundador del FN. Tiene formación como periodista y se ocupa de
organizar los eventos del partido, aunque no ocupa un lugar destacado en esa
formación. Según reveló el libro Les conquérantes (Las conquistadoras), de la
periodista del semanario francés L’Express Christine Clerc, Maréchal es en
realidad hija de un corresponsal internacional, Roger Auque. Éste luchó en
Líbano junto a los cristianos y a la falange libanesa y fue rehén de Hezbollah
durante un año.
El libro de Clerc hizo
público algo que ya era un secreto a voces para los periodistas, pero desató la
furia de Marion Maréchal, que anunció que atacaría a quienes volvieran a
publicar informaciones sobre su vida privada sin su autorización. Según Clerc,
para ella su verdadero padre es Samuel Maréchal, pero siempre supo que había
nacido de una “aventura” de su madre con un periodista, y conoció a su padre
biológico a los 15 años.
Auque murió de cáncer el
año pasado, luego de haber dejado su carrera de periodista para iniciar otra de
diplomático, al servicio del ex presidente derechista Nicolas Sarkozy. Por
parte de padre, Maréchal es nieta biológica de un izquierdista admirador del
general De Gaulle y de una comunista.
Quizá porque en sus venas
corren tendencias políticas de todo tipo, ella se convirtió en un punto de
unión entre todos los miembros de su familia y las respectivas tendencias
políticas que hoy representan dentro del FN. Así, ella sigue en contacto con la
hija mayor de Jean-Marie Le Pen, Marie-Caroline. De sus dos tías era ésta (y no
Marine) la que su abuelo veía como su sucesora. Él la inició en la vida
política pero Marie Caroline siguió a su marido, Philippe Olivier, aliado de
Bruno Mégret, cuando este último abandonó el FN para fundar, en 1999, lo que
sería el Movimiento Nacional Republicano.
Mégret era el número dos
del FN y esperaba poder suceder al fundador, pero chocó con la resistencia de
Jean-Marie, a lo que se sumaron diferencias ideológicas, porque el primero
abogaba por mantener vínculos con la derecha. En medio de la crisis, Jean-Marie
Le Pen cuestionó en una entrevista con el informativo central del canal privado
TF1 a las “mujeres que tienen el hábito de seguir a su marido o amante en vez
de seguir a su padre”.
Hasta ese entonces, todo
el clan Le Pen vivía en el hotel privado Montretout en Saint-Cloud, en la
región Île-de-France, de la que forma parte París. Marie-Caroline la abandonó
junto a su esposo hace 15 años, y desde entonces sigue sin reconciliarse con su
padre.
Sin embargo, la tía
“maldita” sí tiene vínculos con Marion Maréchal, a la que saludó por la red
social Twitter por haber participado en las manifestaciones del año pasado en
contra del matrimonio homosexual, a pesar de que Marine Le Pen optó por no
hacerlo en ese momento. “Un jefe que no sale a la calle no es un jefe”, tuiteó
Marie-Caroline, antes de agregar: “Gracias, Marion, por barrer esas posturas al
venir [a la manifestación]”.
Su padre de crianza dice
de ella, de acuerdo con el semanario francés Le Nouvel Observateur, que
“siempre logró generar un vínculo entre todos”. Samuel Maréchal tuvo que
abandonar el FN al tiempo que comenzaba a fracasar su matrimonio con Yann, en
1999. Fue acusado de traición por haber dicho en un discurso que era necesario
tener en cuenta que la francesa es “una sociedad multiconfesional desde que el
Islam se convirtió en la segunda religión”, algo que causó rechazo en el FN. En
ese momento él era una cara muy visible del partido, y los observadores creen
que su error surgió de una sobreexposición en los medios, al tiempo que algunos
aprovecharon ese descuido para sacar de la carrera a una personalidad que venía
pisando fuerte en la interna.
Sin embargo, fue Samuel
quien intervino para que Marion fuera candidata. Ella terminó cediendo a la
insistencia de su abuelo, que quería que se postulara al cargo de diputada en
2012, después de que Samuel fuera a Montretout a reunirse con él.
Le Pen, el patriarca del
partido, se empecinó con que su nieta fuera candidata por la circunscripción
del Vaucluse para lavar la reputación del FN allí, donde sus militantes habían
sido acusados de profanar tumbas judías en 1990. Los hechos generaron una
manifestación contra el FN, que finalmente fue declarado inocente por la
Justicia, que condenó a un grupo de cabezas rapadas.
La elección de Marion fue
para su abuelo -que no disimula su debilidad por ella- una forma de “lavar el
honor” de la familia y del FN. Ella misma lo ve así: “No viví ese período, pero
sufrí sus consecuencias desde un punto de vista personal, porque el apellido de
mi abuelo fue enchastrado”, dijo durante la campaña.
Aunque defiende posturas
muy conservadoras, a Marion no se le conoce un desliz, es siempre correcta,
respetuosa y hasta simpática en los programas de televisión. Algunos ven en el
buen manejo mediático de Marion el resultado de la enseñanza de su padre de
crianza, que sacó lecciones de su propia experiencia.
La rubia fotogénica y de
estilo sencillo protege mucho su vida privada. En abril, su abuelo generó
curiosidad al decir en un discurso: “Hace 25 años que debería haberme jubilado
[tiene 86 años], que sigo laburando porque tengo fe. Lo hago por mis hijos, mis
nietos y quizá pronto por mis bisnietos”. Poco después el semanario de ultraderecha
Minute, que está en conflicto con el FN, publicaba la noticia del embarazo de
Marion. Ella confirmó la información de su embarazo en la emisora Sud Radio, y
dijo que denunciaría a Minute por divulgar una “información confidencial”.
Entonces dijo irónica: “Es una gran primicia para la humanidad, una mujer
embarazada”. Consideró: “No veo por qué [esa noticia] tiene que estar en la
tapa de un diario, y esto vale para informar a los que tengan ganas de revelar
más cosas de mi vida privada que les conviene abstenerse”. Agregó que es una
cuestión de “principios” y que ella se opone a la “farandulización de la vida
política francesa”. En julio, se supo que se casaría por civil en una ceremonia
discreta con un empresario, Matthieu Decosse, y que la boda por iglesia podía
celebrarse al mismo tiempo que el bautismo de su hija. Ésta nació en setiembre
y se llama Olympe. Pero de todo esto no se filtró una sola imagen.
Si se buscan fotos de
Marion embarazada en internet, no aparece ninguna, a pesar de que la joven
diputada participa en las sesiones del Parlamento, que son filmadas.
Con el aplastante 80% de
los votos que alcanzó en el último Congreso del partido, Marion buscó aplacar
las críticas de quienes le recriminan al FN ser una especie de dinastía política.
“Me permite tener una legitimidad que supera mi apellido”, dijo al diario
francés Le Figaro el día de esa elección interna.
En la cobertura de esa
votación, la prensa insistió mucho en su supuesta rivalidad con Florian
Phillipot, vicepresidente del partido y mano derecha de su tía Marine. Él se
define como gaullista y aboga por un programa económico en el que el Estado
tenga una participación destacada, al igual que Marine, que adoptó un discurso
“antisistema” que seduce a veces a algunos desilusionados de izquierda.
En cambio, Marion aboga
por posturas más liberales en lo económico y se enfoca sobre todo en los temas
sociales, con posturas contrarias al matrimonio homosexual (aprobado en 2013) y
reacias a la inmigración. Marion no duda en exponer públicamente estas
diferencias, con una naturalidad que su abuelo destaca.
Marion no se cansa de
repetir que ella es joven y que tiene “tiempo”. Explica: “No busco estar en
competencia con Marine Le Pen. El planteo no existe. Busco ser complementaria”.
No quiso ocupar uno de los cargos de vicepresidente del partido y asegura que
su único objetivo es que su tía llegue al poder. Quizá allí esté el secreto de
su éxito y el motivo por el que es la preferida de su abuelo, que tuvo
diferencias públicas con Marine: Marion no es un peligro inmediato.
Con dos años, Marion ya
posaba en un afiche del FN que tenía el lema: “La seguridad… la primera de
las libertades”. Sin embargo, la prensa francesa asegura que Jean-Marie Le Pen
usa a su nieta para seguir existiendo en un partido que su hija está haciendo
propio y que intenta modernizar.
Marina González
Unidos por ella
11/Dic/2014
La Diaria